La promoción a la lectura es
sin duda una preocupación constante en el ámbito educativo, muchas de las
fuerzas y tiempo se dedican a encontrar nuevas estrategias para fomentar el
hábito de la lectura en los niños y jóvenes, aunque sin mucho éxito, ya que la
escuela promueve esta actividad siguiendo ciertos estándares canónicos, que
llegan a ser monótonos y aburridos para los estudiantes, sin lograr que estos
se interesen en la literatura, por creer que todo gira en torno a la escuela y
a su educación académica. Esto sin duda, repele tremendamente a los jóvenes de
los libros.
Si realmente se desea
cambiar esta concepción que tienen los alumnos sobre la literatura, es
necesario ver más allá de los límites que se han establecido de manera inconsciente
la mayoría de las personas. En este caso, abordaré el tema de las historietas o
comics. Que desde hace mucho tiempo han sido subestimadas como una actividad
ociosa entre muchas de las que los jóvenes suelen realizar, sin lograr detectar
el área de oportunidad que se abre cuando estos adquieren el hábito de leer los
comics de manera constante acompañado de un verdadero interés.
El cómic y la historieta tienen como propósito
representar eventos cotidianos o fantásticos, a través de una serie de
secuencias icónicas y verbales que pueden variar en extensión, de algunas
cuantas viñetas,
hasta varias páginas. Con las imágenes se representan a los personajes cuidando
de mantener su fisionomía lo más parecida al mundo real.
¿Cuántas veces no hemos
escuchado la excusa de: ‘‘No quiero leerlo porque no tiene dibujos’’? La
mayoría de las personas suelen tomar estos comentarios de una manera negativa, atribuyéndole
al emisor de esta frase prejuicios negativos como la flojera o incluso poca
inteligencia, cuando realmente el querer apreciar imágenes cuando se lee algo, no
es más que una motivación más para entrar en el mundo de la literatura. En mi
experiencia, me considero una ávida lectora, pero cuando descubre que algún
libro tiene ilustraciones, mi interés por leerlo se eleva sobremanera, ya que
disfruto mucho de apreciar el arte de las ilustraciones.
Por lo tanto puedo asegurar
que si realmente deseamos introducir al no-lector al mundo los libros, la
historieta es un recurso que garantiza que muchos de estos puedan convertirse
en lectores en potencia. Al descubrir el placer de conocer mundo diferentes, ya
sean fantásticos o aquellos que reflejan nuestra realidad social de manera crítica.
Es necesario abrir nuevos horizontes para estimular el interés y la iniciativa
a los libros literarios y descartar prejuicios
al momento de establecer las nuevas estrategias.


Muy buena aportación, amiga.
ResponderBorrarLo mismo opino en lo que quieres trasmitir en éste texto; desgraciadamente, se pierde fuerza en la Escuela para leer o realizar una historieta porque no definen bien su propósito principal por parte del Profesorado y añadiéndole más que los estudiantes no son lectores constantes, perjudica aún más esta estrategia.
Buen día.
En la escuela no se toma en cuenta la historieta, siempre se ve como un tema que no se toma mucha importancia, pero si sabemos usarla dentro del grupo pudiera ser de mucho beneficio para todos los docentes.
ResponderBorrarSin duda, la historieta puede ser una herramienta para fomentar el hábito de la lectura y más aún porque tiene imágenes y pequeños textos que pueden procesar sin excusa alguna; por lo tanto, implementar la historieta de manera divertida, los alumnos pueden interesarse y entrar al mundo de la literatura.
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